Rafael Valera.– De OPINIÓN Y ARGUMENTO en 2 de julio de 2026
ENREDADO EN LA MENTIRA
Dentro del género teatral hay un subgénero denominado “La comedia de enredo”. Esta modalidad teatral busca alegrar mediante tramas muy complicadas y divertidas. Su objetivo es confundir al público y a los personajes hasta llegar a un final sorprendente. Situaciones confusas, disfraces, identidades falsas… Todo un “elenco” de lo absurdo intentando resolver problemas complicados y enredos para hacer reír al público.
Feijóo debería ser incluido en el “elenco” de personajes fijos de este tipo de comedias, las de “enredo político”
Desconozco si Feijóo es aficionado al teatro, no es que me importe mucho, pero no vendría mal que los representantes públicos de “alto nivel”, mostraran cierto “cariño” por la cultura y el teatro es un pilar fundamental de la misma.
Pero lo que sí puedo afirmar con rotundidad es que Feijóo debería ser incluido en el “elenco” de personajes fijos de este tipo de comedias, las de “enredo político”.
Porque en las comedias de enredo hay una serie de personajes que suelen ser comunes: La dama, a la que se le presume la inteligencia; el galán, que une a su “compostura” la confusión propia del enredo; el gracioso, que suele ser ese criado ingenioso que mueve los hilos y la persona mayor –casi siempre hombre- que con rigidez ejerce la autoridad.
Así que Feijóo bien podría ser el personaje del “enredador”, alguien que trata de engañar a los demás provocando líos y fomentando la discordia.
El “currículum vitae” de este hombre está plagado de engaños, líos y discordias. Por tanto, nada nuevo, pero es muy peligroso el enredo que está llevando a cabo.
Desde hace unos días, clama por los medios amigos –amigos del PP, que no míos- diciendo que “Sánchez está inflando el censo electoral con la ley de nietos” y que se debe poner fin a ella.
Claro, dicho así, sin más aclaraciones y mezclándolo con la regularización de personas migrantes, el enredo está asegurado, aunque, en esta ocasión, no se trate de hacer reír al público, sino angustiarlo.
Tampoco quienes le prestan los micrófonos están por la labor de aclarar el enredo, son actores de esa “comedia” y como tal asumen el papel que les corresponde, el de cómplices del enredador.
Pero conviene aclarar algunas cosas para ir deshaciendo el enredo en el que Feijóo pretende meter a la ciudadanía.
Primero. Como premisa aclaratoria. La regularización de migrantes nada tiene que ver con eso que Feijóo llama la “ley de nietos”. Los migrantes no adquieren la nacionalidad española, solo obtienen un permiso de residencia que les permite estar legalmente en España. Por tanto, no se incluyen en el censo electoral, no tienen el derecho de votar. Así que nada de “inflar censos”.
Segundo. Eso que Feijóo llama la “Ley de nietos”, no es otra cosa que la Ley de Memoria Democrática.
Ley 20/2022, aprobada por el Congreso de los Diputados el 14 de julio de 2022, por el Senado el 5 de octubre de ese mismo año y publicada en el BOE el día 19 de octubre de 2022.
Lleva, por tanto, casi cuatro años en vigor y reconoce, en su Disposición adicional octava, el derecho de unas personas a adquirir la nacionalidad española, entre ellas a: “Los nacidos fuera de España de padre o madre, abuelo o abuela, que originariamente hubieran sido españoles, y que, como consecuencia de haber sufrido exilio por razones políticas, ideológicas o de creencia o de orientación e identidad sexual, hubieran perdido o renunciado a la nacionalidad española, podrán optar a la nacionalidad española, a los efectos del artículo 20 del Código Civil.”
Hasta el momento y amparados en esta ley, se les ha concedido la nacionalidad española a 544.722 personas descendientes de exiliados y represaliados de la dictadura. No son los dos millones y medio de los que habla Feijóo, pues esa es la cifra “teórica” de personas que tendrían derecho. Pero, primero, cada persona ha de solicitarlo y no todas lo harán. Segundo, se ha de revisar su petición para comprobar que cumple con los requisitos exigidos por la ley y, en su caso, aceptarla o denegarla.
Pero hay algo más. Esta ley estaba en vigor en 2023. Cuando se celebraron esas elecciones que el PP ganó pero que Feijóo no fue presidente porque no quiso. Y resulta de un infantilismo peligroso el deducir que toda persona que obtenga la nacionalidad acudirá a votar. Los datos de participación del CERA (Censo Electoral de Residentes Ausentes) no suelen superar el 20%. Es decir, los españoles reconocidos que se encuentran fuera de España, acuden a votar en una escasa proporción ¿Qué hace pensar –lo de pensar es un decir- a Feijóo que quienes han adquirido la nacionalidad de acuerdo con la Ley de Memoria Democrática, van a votar en “masa” y que, además, votarán al PSOE?



