Este fin de semana se cumplen 1.000 días desde que empezó el genocidio en Gaza. Mil días de bombardeos, hambre, desplazamientos forzados, miedo, hospitales desbordados y familias intentando sobrevivir cuando deberían poder vivir con seguridad, dignidad y futuro.
En estos meses, el mundo no deja de encadenar emergencias: terremotos en Venezuela, un brote de ébola en República Democrática del Congo, crisis climáticas, guerras, hambre, desplazamientos. La atención pública salta de un desastre a otro como si el dolor humano fuera una sucesión de titulares.
Jornadas “Palestina, 75 años de ocupación, resistencia y dignidad: reflexiones académicas y éticas sobre el
conflicto y la crisis humanitaria”.
Gaza no puede convertirse en una noticia del pasado.
No mientras se siga negando a la población palestina lo más básico.
No mientras la ayuda humanitaria continúe bloqueada, limitada o utilizada como herramienta de presión.
No mientras la vida de dos millones de personas dependa de decisiones políticas que se toman demasiado lejos de quienes pagan sus consecuencias.
Hace unos días, nuestra compañera Bushra Khalidi , responsable de política humanitaria de Oxfam y madre palestina que vive en Cisjordania, llevó esta realidad ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Bushra habló como trabajadora humanitaria. Habló desde la experiencia de quien escucha cada día a nuestros equipos, a las organizaciones locales con las que trabajamos y a las comunidades de Gaza. Y habló también como madre palestina, alguien cuya propia familia conoce la separación, el desplazamiento y la pérdida.
Y dejó una frase que debería escucharse en cada sala donde se toman decisiones: “La historia juzgará. Pero la gente de Gaza no puede esperar”.
La población de Gaza no necesita que el mundo administre su supervivencia. Necesita un alto el fuego real y sostenido, ayuda humanitaria entrando a gran escala, pasos fronterizos abiertos y protección para quienes llevan demasiado tiempo viviendo bajo las bombas, el hambre y el miedo. Necesita justicia. Necesita regresar, reconstruir y decidir su futuro.
Y, sobre todo, que el mundo deje de presentar como inevitable lo que nace de decisiones políticas muy concretas.
Durante estos 1.000 días, más de 200.000 personas habéis firmado nuestra petición para exigir un alto el fuego. Más de 200.000 voces que habéis dicho que la vida de la población palestina importa y que la humanidad debe estar por encima de cualquier cálculo político.
Gracias por seguir mirando de frente.
Hoy necesitamos que esa voz crezca. Quiero que compartas la petición con más personas porque cada firma suma presión y cada mensaje ayuda a mantener el foco. Gaza no es solo un trozo de tierra: es una línea que define quiénes somos como humanidad y qué estamos dispuestos a defender. Bushra lo decía, la historia juzgará este momento. Juzgará el silencio, la indiferencia y también el coraje de quienes decidieron no mirar hacia otro lado, como tú, Lucio.
Sigamos levantando la voz por Palestina.
Franc Cortada
Director General Oxfam Intermón
En Oxfam Intermón combatimos las desigualdades para acabar con la pobreza. Porque sabemos que la pobreza tiene solución.




