Todas las privatizaciones, son un robo a los ciudadanos
a la vez , mas mordidas y comisiones para las autonomías
Organizaciones alertan de que la ley de gestión pública no cierra la puerta a la privatización sanitaria
- Audita Sanidad y la Coordinadora de Barrios y Pueblos de Madrid exponen seis contradicciones que, a su juicio, evidencian que el modelo mixto público-privado se mantiene en el proyecto.
- Fuentes del Ministerio de Sanidad argumentan a ‘Público’ que la nueva norma “pretende limitar la entrada del ánimo de lucro a gran escala en el sistema sanitario”.
Madrid––Actualizado a

Vicente Losada, portavoz de Audita Sanidad, ha señalado que el proyecto “se ha vendido por parte del Ministerio de Sanidad como un proyecto que va a recuperar de manera total el sistema sanitario público al 100%”. Aunque considera que algunas de las medidas pueden valorarse positivamente, sostiene que “la letra pequeña permite que el modelo sanitario mixto público-privado de los años 80 se siga manteniendo”. A su juicio, los cambios introducidos son “formales” y no modifican la estructura del sistema.
Ana Encinas, Coordinadora de Barrios y Pueblos de Madrid: “El proyecto de ley no está blindando la sanidad pública”
Por su parte, Ana Encinas, portavoz de la Coordinadora de Barrios y Pueblos de Madrid, ha cuestionado que la gestión privada resulte más barata o segura. “Conlleva una reducción de plantilla, con sobrecarga y pérdida de atención”, ha afirmado. En su opinión, el proyecto de ley “no está blindando la sanidad pública”.
1. La privatización sigue siendo posible
Según las organizaciones, el proyecto establece que la gestión pública se realizará “de manera directa”, una fórmula más contundente que la del anteproyecto inicial, que incluía el término “preferentemente”. Sin embargo, sostienen que este cambio no impide que sigan recurriendo a conciertos y convenios con empresas privadas, “ya que los artículos 66, 67 y 90 de la Ley General de Sanidad permanecen intactos”. A su parecer, por tanto, la norma no garantiza un sistema plenamente público, que —según defienden— exigiría gestión directa, recursos sanitarios de titularidad pública y financiación mediante impuestos progresivos.
2. Los conciertos singulares siguen permitidos
También advierten que el texto mantiene abiertas distintas vías de gestión indirecta, como los conciertos sanitarios (artículo 90), los convenios singulares (artículo 67) y las concesiones administrativas. Además, argumentan que no impide externalizar por separado servicios esenciales como el diagnóstico, los laboratorios, la rehabilitación, la atención domiciliaria o la tecnología sanitaria. “Una privatización más fragmentada y menos visible” que las grandes concesiones hospitalarias, pero que, según denuncian, “permite que el dinero público siga financiando la gestión privada de centros y servicios sanitarios”.

3. Los artículos 66, 67 y 90 siguen vigentes
Para ambas organizaciones, la derogación de la Ley 15/1997, presentada como un “cambio histórico”, no basta para cerrar la puerta a la privatización de centros públicos. Señalan que siguen vigentes otras normas que permiten recurrir a fórmulas de gestión privada, como los artículos 66, 67 y 90 de la Ley General de Sanidad o la Ley de Contratos del Sector Público. En su opinión, eliminar una ley no supone derogar automáticamente el resto del marco jurídico que ampara estas vías de privatización.
Respecto al modelo de mutualidades de funcionarios, las mismas fuentes señalan que su regulación corresponde a la Seguridad Social y que una ley sanitaria no puede modificar una competencia de otro ministerio. No obstante, recuerdan que Sanidad ya ha manifestado su oposición a este modelo. El departamento también defiende que la norma pretende limitar la entrada del ánimo de lucro a gran escala en el sistema sanitario. “Lo que esta ley ataca, digamos, es el modelo Quirón imperante en Madrid”, señalan. En este sentido, distinguen entre las externalizaciones con ánimo de lucro y otros modelos de colaboración con entidades privadas sin ánimo de lucro, como el de determinadas fundaciones en Catalunya, que —según aclaran— no buscan extraer plusvalías de su actividad sanitaria.



Estar un paso más cerca del blindaje de la sanidad pública y del freno a la privatización del Sistema Nacional de Salud (SNS). Esa es la meta que persigue la futura 

