Me llamo Tomás Pellicer, soy oftalmólogo y hace 30 años comprendí el significado de la palabra “shukran” al escucharlo en boca de mis primeros pacientes saharauis.
- El problema: Las duras condiciones climáticas del desierto (alta radiación solar, tormentas de arena) y las carencias nutricionales multiplican las patologías oculares graves. Casi 178.000 personas dependen por completo de esta asistencia médica. [1]
- La intervención: Equipos médicos formados por oftalmólogos, enfermeros, anestesistas y técnicos viajan al terreno para realizar consultas generales y cirugías. [1, 2]
- Cirugía estrella: Alrededor del 80% de las operaciones son de cataratas, devolviendo de inmediato la autonomía a personas que habían perdido por completo la visión. El 20% restante cubre glaucomas, traumatismos y otras patologías complejas. [1]
Mi primer contacto con el Sáhara fue como conductor de una furgoneta de ayuda humanitaria. Pero cuando vi a aquellas personas me di cuenta de que el desierto y las condiciones provocadas por décadas de exilio se habían llevado buena parte de los sueños y esperanzas de ese pueblo, pero también su salud.

Dr. Tomas Pellicer, oftalmólogo
Dos años después regresé con el equipo para la primera comisión oftalmológica de Médicos del Mundo: un anestesista, una enfermera, una ayudante y yo. Y empezamos a devolverles la vista y la dignidad que otros les arrebataron.
Recuerdo a Amina, que con solo 6 años gritaba cuando le retiramos el parche del ojo. Pero no eran de dolor, sino por miedo a todo ese mundo desconocido que se abría ante ella. Durante todo su vida solo había reconocido sombras, y de repente todo era luz, colores, formas, personas. Vida.
Sus familiares dijeron la palabra “shukran”. Por si no lo sabes, significa “gracias” en árabe, y para ellos lo que estábamos haciendo era mucho más que una operación rutinaria en España. Era devolver a una persona la esperanza.
A pesar de las dificultades, en estas tres décadas hemos regresado a los campamentos. Y cuando estamos allí, realizamos una operación de cataratas cada 20 minutos. Son jornadas que parecen inagotables, pero cuando levantas la sábana que les protege y ves su sonrisa, merece la pena. Te lo aseguro.
Lucio, si podemos seguir llevando medicinas, formando al personal sanitario y realizando cirugías esenciales para el pueblo saharaui es gracias a las aportaciones de las socias y socios de Médicos del Mundo. Pero si te escribo hoy es porque estas comisiones TIENEN que continuar, porque sin ellas estas personas estarían condenadas a vivir en la oscuridad. ¿Nos ayudas a lograr los fondos para mantener este proyecto? Puedes hacerlo en este enlace:
Los socios de Médicos del Mundo nos permiten enviar dos comisiones anuales y equipos más numerosos con voluntarios de los mejores hospitales de toda España. Que recuperen la visión depende, en parte, de ti. Te doy las gracias por el paso que vas a dar, o como dicen mis pacientes: “shukran”.


