La salud mental urge psicólogos educativos en los colegios: “Es muy importante que haya una orientación especializada”
La ansiedad, la depresión o el estrés pueden afectar a funciones esenciales para el aprendizaje, mientras los cambios de conducta y de rendimiento pueden convertirse en señales de alerta que los centros educativos deben saber detectar
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- Autor: Diego Domingo
- Publicado el 20 de septiembre de 2026 a las 11:00
Los problemas de salud mental en niños y adolescentes también se manifiestan dentro de las aulas. Falta de atención, cambios repentinos de humor, aislamiento de los compañeros, somnolencia, tristeza o ira pueden advertir de que un alumno atraviesa dificultades que van más allá de lo estrictamente académico. Detectarlas a tiempo plantea un desafío para los centros educativos y vuelve a situar en el debate el papel de los profesionales especializados en Psicología Educativa.
Antonio Labanda Díaz, psicólogo educativo y orientador, explica en una entrevista concedida a ConSalud.es que la salud física y mental condicionan el bienestar psicológico y que los problemas emocionales terminan teniendo consecuencias sobre diferentes capacidades del estudiante. “Si tienes problemas de salud mental (ansiedad, depresión, etc.) tu atención y tu memoria estarán mermadas y, por lo tanto, tu rendimiento escolar se verá afectado”, señala.
Precisamente, algunos de los primeros indicios pueden aparecer en el comportamiento cotidiano del alumno en el colegio o instituto. El Dr. Labanda enumera como posibles señales la “falta de atención, cambios de humor repentinos, dormirse, no relacionarse con los compañeros” y la presencia de emociones desagradables como “tristeza, ira…”. Cuando aparecen problemas de salud mental, añade, también pueden resultar afectadas diferentes funciones ejecutivas, entre ellas “la atención, la memoria de trabajo, la planificación y organización”.
“Siempre tener malas notas no ayuda a mejorar tu autoestima”
El especialista sostiene que se ha producido “un aumento importante de problemas de salud mental” entre la población infantil y adolescente y señala, entre los factores que agravan esta situación, el acceso a redes sociales e internet. En las aulas se observa además una notable falta de atención y esfuerzo, dificultades en las conductas proactivas y en la planificación y una baja tolerancia a la frustración. Un escenario que obliga a diferenciar entre los problemas de salud mental propiamente dichos y otras dificultades que también pueden interferir en el desarrollo educativo.
En este contexto, las variaciones en las notas pueden ofrecer información sobre el bienestar del menor, pero no deberían contemplarse únicamente como un problema de resultados. “El rendimiento escolar es un termómetro excelente para observar si hay algún aspecto que preocupa de forma importante al niño o al adolescente”, explica el Dr. Labanda. Una bajada considerable puede indicar, según señala, circunstancias como una separación de los padres, un problema de acoso escolar u otra situación que esté afectando gravemente a su salud mental.
La relación puede funcionar además en ambas direcciones. Los problemas psicológicos pueden dificultar el aprendizaje y, al mismo tiempo, unos malos resultados académicos pueden repercutir sobre el bienestar del estudiante. “Siempre tener malas notas no ayuda a mejorar tu autoestima”, advierte el psicólogo. No obstante, considera que esta dinámica es reversible y destaca la importancia de incorporar aspectos metacognitivos al aprendizaje para que el estudiante pueda analizar qué está ocurriendo y plantear cambios.
“Si tienes problemas de salud mental, tu atención y tu memoria estarán mermadas”
Para el Dr. Labanda, el objetivo no debería quedarse únicamente en corregir un suspenso. “No es tan importante suspender asignaturas, que sí lo es, pero es más importante reflexionar y proponer mejoras sobre aquellos fracasos. Esto se hace muy poco”. El especialista lo ejemplifica con una pregunta dirigida al propio alumno: “Si a un alumno le quedan cuatro asignaturas y le preguntas qué puedes hacer, la respuesta fácil es estudiar más, pero la pregunta a hacer es: ¿estás dispuesto a hacerlo?”. La reflexión sobre el proceso de aprendizaje adquiere así importancia junto a factores como la motivación y el esfuerzo.
La publicación de los resultados de PISA 2025 vuelve a poner sobre la mesa algunos de estos problemas. El Dr. Labanda considera que se trata de “un tema muy complejo” y apunta a la bajada de la comprensión lectora, la menor agilidad en el cálculo mental y las dificultades en resolución de problemas y ciencias como motivos para replantearse el sistema educativo. Sin embargo, introduce una distinción relevante: “No todos tienen un problema de salud mental”, aunque considera generalizable que aspectos básicos como el esfuerzo y la motivación estén mermados. En este terreno propone trabajar las emociones CASA: curiosidad, alegría, seguridad y admiración.
PSICÓLOGOS EDUCATIVOS
Más allá de los resultados académicos, la respuesta que puedan ofrecer los propios colegios e institutos abre el debate sobre quién debe detectar y abordar estas dificultades. El Dr. Labanda considera necesario introducir mejoras en la orientación educativa y reclama una mayor especialización: “Es muy importante que en el tema de orientación se propongan mejoras, por ejemplo, que no cualquier graduado entre a orientación y, sobre todo, haya una orientación especializada que la llevaría a cabo un psicólogo educativo”.
Esta especialización profesional constituye una de sus principales reivindicaciones. El Dr. Labanda defiende que “el máster de Psicología Educativa sea exclusivo para psicólogos y este sea profesionalizante”, dentro de un modelo que refuerce la presencia de profesionales específicamente preparados para este ámbito. La cuestión adquiere especial relevancia ante unas señales que pueden manifestarse inicialmente en el aula y que requieren distinguir entre dificultades académicas, cambios emocionales y posibles problemas de salud mental. La prevención y atención de la salud mental infantil y adolescente se convierte así, para el especialista, en una cuestión que afecta también al funcionamiento del sistema educativo.



