Muere Maricarmen, la mujer que convirtió su lucha por la vivienda en un clamor que recorrió España
“MUCHAS GRACIAS MARI CARMEN”

María del Carmen Abascal Martín (Madrid, 1938-2026) era Maricarmen para sus vecinos y también para el Sindicato de Inquilinas, al que hace cuatro años acudió pidiendo ayuda para el largo procedimiento de litigio con la propiedad de su vivienda, en la que pasó siete décadas de su vida. Su caso llamó la atención de los medios en el año 2024 porque ejemplificaba muchos de los actuales problemas que sacuden el mercado inmobiliario nacional y luchaba contra una empresa propietaria -Urbagestión- sin escrúpulos, a la que no le importaba dejar en la calle a una anciana con un 50% de discapacidad.
La figura de Maricarmen se convirtió en un símbolo por su fragilidad pero también por la firmeza que demostraba cada vez que hablaba. “Si me van a cortar el cuello, será luchando, no sentada en una butaca o marchándome por la noche con una maleta. No aguanto más los acosos”, avisaba antes de uno de sus primeros intentos de desahucio. Esa personalidad le fue generando simpatías alrededor y un círculo de personas dispuestas a defenderla. Como sucedió el miércoles de hace dos semanas en el que se consumó el lanzamiento. El día en el que la indignación hizo estallar a varias generaciones de inquilinos.
Sin Maricarmen hoy probablemente no habría acampada en Sol ni se hubiera aprobado por parte del Gobierno ningún decreto sobre vivienda. Tampoco habría elecciones anticipadas el 29 de noviembre y una huelga general el día 11 del mismo mes.
Su caso derivó también en algo histórico: que una empresa reculara y permitiera a una inquilina volver a la casa de la que había conseguido desahuciarla. Ahora Urbagestión podrá poner en alquiler esa vivienda por los 2.650 euros que le llegó a exigir a la fallecida para forzar su salida. Ella, que cobraba 1.400 euros de pensión, eligió quedarse, luchar y dar ejemplo.
Pese a quedar postrada en una cama tras su desahucio por las secuelas que le produjo, Maricarmen siguió desde el hospital animando a los jóvenes (mis niños, los llamaba) que habían tomado las calles para evitar que hubiera otras maricármenes por España. Mientras, su cuerpo luchaba por aferrarse a la vida que le quedaba después de tantos disgustos inmobiliarios. “He perdido tanta masa muscular que no puedo casi ni caminar”, contaba ella a finales de septiembre en la última entrevista que dio a este periódico, justo antes del lanzamiento definitivo. “No me puedo tener en pie. El otro día fui a la manifestación en silla de ruedas, pero al menos fui. Que es lo que tiene que hacer la gente, salir a protestar. Yo puedo ser la mecha que enciende una primera vela, pero detrás tienen que venir muchas velas y que la gente no se marche”, reclamaba.
Maricarmen, ha dejado como última lección y mensaje público el retrato mas bajo de una parte de los políticos del PP y VOX junto a toda la ultraderecha, dejando una lamentable huella de su nivel moral, con comentarios denigrantes que marcan un nivel por debajo de los mínimos sociales.
Aunque ha prevalecido el apoyo masivo en las calles, en los últimos días Maricarmen se ha enfrentado a una campaña de odio y desprestigio alentada desde la ultraderecha. Los antiguos dueños de la vivienda llegaron a describirla como “una mala vecina que se quejaba por todo”. La presidenta de la Comunidad de Madrid también se burló de su caso, una vez ejecutado el lanzamiento, preguntándose a qué edad podría ella dejar de pagar el alquiler. Frente a estos mensajes, las redes sociales se han llenado este miércoles de mensajes de recuerdo hacia la mujer. LEER MAS

