La relación entre China y Estados Unidos también importa en España
El gigante asiático es el primer socio comercial fuera de la UE, aunque las inversiones estadounidenses siguen siendo fundamentales para la economía española
La relación entre China y Estados Unidos tambien importa en España porque afecta de forma directa a su economía, su seguridad y su papel dentro de la Unión Europea. Al ser una economía abierta y un miembro activo de la OTAN, España sufre el impacto inmediato de las tensiones entre las dos superpotencias.

Un síntoma, entre otros, de la confianza en sí misma de una China que ve a Estados Unidos en declive, cometiendo una suerte de suicidio geopolítico con la errática Administración Trump, mientras Pekín consolida fuerzas, neutralizó exitosamente el asalto comercial de Washington del año pasado y mejora las relaciones internacionales. Incluso en la crisis del estrecho de Ormuz ha mostrado su enorme resiliencia, y de paso, la situación refuerza el impulso global hacia economías electrificadas en las que Pekín es el mayor proveedor de manufactura crucial, mientras EE UU se desgasta, vacía arsenales, muestra impotencia. Xi señala a menudo que Occidente está en declive, y Oriente en auge, y las dos referencias geográficas son naturalmente un giro velado que alude a EEUU y China —Esparta y Atenas—.
Ello no significa que China no tenga serios problemas. Entre ellos una impresionante purga militar que, aunque sustancialmente ininteligible desde fuera, es una obvia señal de incómodas turbulencias en el régimen; o una economía con deficiencias y riesgos en el plano interno, tanto en el consumo como en la proyección demográfica. Pero a pesar de ello, está convencida de que el balance va a su favor. La estabilidad en la relación con EE UU le da más rédito a ella que a su rival. Hoy es una Atenas que cobra fuerza relativa frente a una Esparta en declive, y sobre la base de esa fuerza no solo resiste —la embestida arancelaria— sino que marca con clara firmeza el territorio —Taiwán—.
Pekín ha agasajado a Trump, sabedora de que estas cosas hacen gran ilusión al presidente estadounidense y le permiten vanagloriarse como le gusta. Pero algunos expertos han notado que el mandatario de EE UU fue recibido en el aeropuerto por el vicepresidente chino, figura sin duda mayor y de alto rango, pero sin poder político real y que no es parte del Comité Permanente del Politburó del PCCh, al contrario de lo que se ha hecho en otras ocasiones. A Obama, en 2009, también le recibió un vicepresidente. Pero era parte del Comité Permanente. Se llamaba Xi Jinping. Los equilibrios de poder han cambiado mucho. Tal vez, otra sutil señal de que Atenas no quiere guerra con Esparta, pero ya siente que no es inferior y no necesita darlo todo para apaciguar a la potencia menguante.
China se alinea con España frente a las amenazas comerciales de Trump
CHINA CASAS BARATAS AMUEBLADAS, para entrar a vivir sin ningún desembolso inicial


