¿ESTÁ DESPERTANDO LA JUVENTUD?

Alberto González González.-
La juventud es la base principal de un país para su construcción y son quienes siempre han de luchar con más firmeza para que esto sea así y, sobre todo en países democráticos capitalistas como España en el que el capital hace todo lo posible para sacar su máximo rendimiento a costa de los trabajadores, que siempre han de estar atentos para no perder derechos adquiridos.
Es fundamental que la juventud entienda que la lucha nunca puede parar, que los derechos no se consiguen sin esa lucha, así ha sido siempre, que el capital va a tratar de que sus propuestas vayan adelante y, el capital tiene mucha fuerza , el dinero es muy goloso y siempre apuesta a que con ello se compra todo.
Todas las generaciones hemos tenido que luchar, nunca las han regalado nada, la juventud debe ser inquieta y buscar siempre una vida mejor y, eso no lo regalan, el trabajador tiene que ser consciente de ello y, la mayoría de la sociedad es trabajadora porque toda la gente no tiene lo suficiente para vivir sin trabajar, eso solo está reservado a una pequeña minoría, que con razón lo va a defender a capa y espada.

Ahora la juventud se ha encontrado con un problema muy grave llamado vivienda, que no permite que la gente joven pueda irse de casa de sus padres y formar una familia estable, casarse o juntarse, tener hijos, darles una educación, disponer de una sanidad pública y una educación pública que al menos les garantice una vida digna y, si quiere optar a otras cuestiones menos básicas eso será otra historia pero lo básico tiene que estar garantizado.
Si la juventud no es rebelde, no lucha y reivindica una vida mejor en todos los aspectos, puede pagar las consecuencias con la perdida de derechos adquiridos, que se irán reduciendo en consonancia con lo que avancen los grandes capitales, que nunca se sacian, pues vemos como grandes empresas cuando hacen balance, ganan cada año un porcentaje más que el año anterior, nunca se dan por satisfechas.
Hay que exigir a los políticos que hagan política para los ciudadanos, que se preocupen de verdad por sus problemas, que no hagan demagogia, que se emplee el dinero de los impuestos para atajar los problemas que surjan y que no se vuelva para atrás, esa es la misión de un verdadero político y, para ello está la fuerza de los votos, hay que ir a votar en unas elecciones y no dejar que los demás voten por ti, porque si tu no votas aprovecharan esos que te animan a que no lo hagas porque entienden que eso va a favorecer sus intereses.
Una juventud reivindicativa es una juventud viva, que está donde debe de estar para defender sus intereses, una vida mejor que es a lo que todo ser humano debe de aspirar y no hacerse caso de cantos de sirena.
Me encanta ver a los jóvenes acampar en la puerta del Sol para obligar a los políticos a solucionar el tema de la vivienda, acompañados de la gente de la educación publica que tiene graves problemas y, que se uniera la de la sanidad pública, ese puede ser el camino para que los políticos se pongan las pilas y, que nadie eluda su responsabilidad como hacen esas comunidades autónomas que ante problemas serios la eluden y no quieren saber nada de las competencias que les corresponden, solo están prestas a pintarla y hacerse las sordas ante los problemas que les atañen.
Es fundamental, que la juventud, a parte de las protestas en la calle, que las veo muy positivas, tiene que ir a votar masivamente en las elecciones y, lo tiene que hacer con la vista puesta en aquellos partidos que de verdad sean capaces de resolver sus problemas, haciendo caso omiso de bulos y de la demagogia.
Y a caballo de la acampada de Sol, el tal Bertrand Ndongo, este agitador fascista, diciendo que hay que gasear con gas pimienta desde un avión a la gente de Sol que está acampada reivindicando un derecho a tener una vivienda digna.
¿A que nos recuerda eso de gasear?. A mi a lo que pasó en la segunda guerra mundial en los campos de concentración nazis. ¿De dónde ha salido este tal Bertrand Ndongo?. Menudo peligro este y quienes les acompañan.
Adelante la juventud, no os amilanéis ante agitadores, reclamar vuestros derechos, no hipotequéis vuestro futuro por miedo a estos personajes que en realidad son unos cobardes vendidos por cuatro euros a intereses superiores.



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