La declaración de amor de Sánchez a Begoña Gómez, una gran muestra de valor humano.
Un acto realizado de forma natural y espontanea , ha creado una virulenta reacción entre los que solo saben de odio.
El PP y Vox sin proponérselo, ha creado una nueva forma de triunfar en una presentación de campaña .
Dudo de que haya algún otro político con el suficiente valor (y hace falta mucho valor) para demostrar públicamente amor.
Imaginan a Feijoo, Aznar con su Botella, o la que le gusta la fruta con uno de sus testaferros, o la reina de la imagen del odio Cospedal, sinceramente creemos que todos sus medios comprados, que han invertido todo su odio en desprestigiar a la familia del Presidente español, no sabrán que hacer, no serán capaces de inventar un bulo de nivel ante algo semejante.
Por supuesto tendría que ser un bulo de amor y no les pagan para ello , no están preparados para crear bulos de amor.
CADA DIA AÑORAMOS MAS UNA DERECHA CIVILIZADA , QUE POR SUPUESTO EXISTE.
Deben de abandonar su cómoda postura y remar todos juntos en democracia, es la hora de España en Europa
La actual derecha-ultra desquiciada e incompetente, ha atravesado todas las líneas rojas que separaban a la derecha de los partidos que desean acabar con el progreso en España y volver a la dictadura.
Madrid–Añade Público a Google
Sánchez ha arrancado la campaña electoral por todo lo alto. En un acto celebrado este sábado en Fuenlabrada le ha declarado públicamente su amor a su esposa, Begoña Gómez: “Que lo escuchen alto y claro: te quiero”. Tras esto, se han besado. Las reacciones en redes no se han hecho esperar
España se encamina de nuevo hacia unas elecciones generales sin debates dignos de tal nombre. Los pocos que se celebren dependerán de quienes más tienen que perder —normalmente, los favoritos en las encuestas—, que decidirán cuántos habrá, en qué cadenas, con qué formato, sobre qué temas y cuánto durarán las respuestas. Todo para impedir que los moderadores hagan su trabajo: lograr que los candidatos respondan.
Se dirá que no hay formatos mejores. Es mentira. Los debates deberían ser obligatorios y organizarlos entidades independientes, preferiblemente organizaciones profesionales de periodistas. Cada bloque temático arrancaría con un informe de no más de cinco minutos que fijara los datos, los antecedentes y el terreno de juego de la verdad. Solo después hablarían los candidatos, con los hechos limitando su margen para afirmar o negar impunemente cualquier cosa.
Tal y como se plantean hoy, son un insulto a la inteligencia de los votantes y un monumento al antiperiodismo. Los moderadores aceptan ser simples guardias de tráfico: dan paso, controlan el reloj y vigilan que nadie se salga del carril pactado, mientras los candidatos hacen, básicamente, lo que les da la gana.
Pero un periodista no está para decorar el plató ni administrar silencios, sino para preguntar y repreguntar; para pedir datos, detectar contradicciones, desmontar evasivas y obligar a responder. Si no puede, el debate se reduce a una sucesión de monólogos: uno dirá A, otro dirá B y los espectadores nos quedaremos con cara de tontos. Que será lo que, una vez más, volverá pasar en estas elecciones.


Un acto realizado de forma natural y espontanea , ha creado una virulenta reacción entre los que solo saben de odio.

