El complejo de Edipo y los Mini Freudianos

 El psicoanálisis es una ideología; en cuanto es ciencia, como toda doctrina humana, tiende a convertirse en una ortodoxia Es un signo frecuentemente inevitable de alienación.- I Caruso
El lenguaje permite no solo comunicarse sino pensar, es decir, remplazar la experimentación motora sobre las cosas por la experimentación mental sobre los signos.
Pero ello atrae un peligro: el homo sapiens, único ser dotado de razón, es el único que puede someter su existencia a cosas irracionales = el menos temible es el mal de los hombres de acción preocupados por las cosas, que el de los intelectuales cuya única tarea sea con la palabras El intelectual es tan a menudo un imbécil, que debería tomársele a priori por tal, mientras no haya demostrado lo contrario>>
Este artículo prosigue la línea que inicié con “Conductismo” y le guía una intención parecida: no intento negar los logros freudianos, ni menos a todo un enfoque de la personalidad como es el psicoanalítico. Soy también consciente de que, a menudo,  lo que comentamos o criticamos de una teoría, escuela etc. es solo una faceta histórica de la misma que, en mucho, ha sido a veces ya superada y/o abandonada.
Mi intención ahora es muy limitada,  dada la complejidad que implicaría un trabajo más completo sobre las tesis freudianas hoy día (hacerlo sobre el psicoanálisis, como globalidad, se saldría del marco de esta revista).
Enfocaré así, sucesivamente, alguna de sus figuras conceptuales.
Iniciamos  con algunos aspectos del Complejo de Edipo tal y como lo he visto asumido por los que denomino mini-freudianos, y que, en este campo, realizan la misma tarea de los que en el específico nuestro vengo en llamar grafo-loros.
No dudo personalmente de la existencia puntual de ese Complejo que he visto, reflejado grafológicamente y a nivel suyo manifiesto, en personas que he estudiado.
Algunos divertimentos discursivos previos 
Según el sistema de estímulo-respuesta, estudiado en Gramma 80, no podría decirse que un individuo trate de hacer algo; lo único que hace es responder con una compleja formación de hábitos que fueron satisfactorios antaño, con una serie de actos a bote pronto en reacción inmediata a un estímulo o una situación de estímulo.  Según el sistema psicoanalítico mientras el sujeto se ocupa en dirigir su vida, los especialistas se dedican a escrutarla retrocediendo al pasado: es como si cuando un barco se está hundiendo, debiéramos atender preferentemente, no a su estado actual medio en herrumbre, sino a lo que ocurrió ¡¡los días siguientes a su botadura!!
 Advierto previamente sobre un fenómeno defensivo de estas escuelas : consiste en que si posees cierto sentimiento, lo posees, sí,  solo que puede ser “el sentimiento hacia otra cosa distinta y que está en la trastienda” y que jamás habrías imaginado. Caso de que no poseas tal o cual sentimiento que teóricamente debieras tener, resulta que también lo posees ¡!pero reprimido!!
….Tus argumentaciones, si son en favor de sus tesis, son acertadas. Las que son en contra suyo nacen de las heridas a tu narcisismo.
….Si sueñas con volar no es por el hecho de que te gusta porque eres un aviador: a ese sentimiento del sueño hay que hallarle una trampa: hoy día hasta los niños de pecho saben que un avión es un gran pene que se eleva!! Imagino que si realmente soñamos con un pene que se eleva….entonces es que queremos volar en avión.
En muchas facetas del psicoanálisis el individuo pierde el derecho a ser creído. (GW Allport)
Prolegómenos
Copio de la <Función simbólica y el lenguaje>.
Esto me resulta evidente cuando, desde los ámbitos psicológicos universitarios actuales (no me refiero a psicoanalistas sino a algunos psicólogos y enfoques psicológicos en general), me llegan ciertas teorías acerca del origen o causalidad de determinados fenómenos psíquicos. Las “explicaciones” resultan tan alambicadas, tan traídas por los pelos, tan pensadas sobre la mesa, que no resistirían el mínimo contraste con la realidad estadística y, menos,  la confrontación con los mismos desarrollos psíquicos en otra sociedad y cultura diferente.
Paso a continuación a tratar la escuela psicoanalítica freudiana (en línea ya explicada en Gramma 80, respecto al Conductismo,  y que seguimos ahora).
No intento en este artículo criticar al freudismo en sus errores interpretativos históricos (ya he “soltado” alguna ironía previa) pues todas las ciencias los padecen y todo pensamiento es evolutivo e implica sus tropiezos.  Sí deseo sacar a la luz las aberraciones interpretativas del freudismo ortodoxo actual. Para la grafología ideé el término Grafo loros. Habría que pensar un término similar para aquellos psicoanalistas freudianos concretos a que me refiero en este trabajo.  Provisionalmente los denominaré mini-freudianos.
Entro en el tema narrando dos hechos
En la década de los 80 padecí un fenómeno de somatización llamado Claudicación Intermitente (lo padeció el emperador Claudio). Consiste en que vas caminado (en mi caso me ocurría cuando caminaba solo) y las espinillas se te endurecen hasta la rigidez y duelen mucho. No queda solución más que detenerse y esperar a que se pase.
Consciente de que un mal solo físico no puede aparecer y desaparecer según momento, y además en las dos piernas a la vez, fui a un psiquiatra conocido mío.  Me falló, pues me sometió a todo tipo de pruebas físicas para diagnosticarme que estaba sano físicamente. Eso ya lo sabía ¡por ello no había ido al médico  sino primero al psiquiatra ¡
Pues bien la dolencia desapareció al mismo tiempo que lo hicieron de mi ambiente ciertas personas con las que mis piernas “se negaban a  caminar”.
He leído después que Freud atribuye esta dolencia a una erogenización de las piernas que,  a través de “algo del Edipo” (todo en este mundo resulta ser algo del Edipo si nos descuidamos) se niegan a seguir pisando sobre la Madre tierra. Por lo visto hay gente, como yo,  que padece un Edipo de Quita y pon ¿Qué explicación darán cuando la dolencia la padezca una mujer?
Esa explicación se mantiene hoy día por alguna parte de la ortodoxia.
Nota: Cierto que determinados síntomas orgánicos han de ser considerados como metáforas de un problema psicológico. Pero el síntoma actúa, opera, aparece “en situación”, esto es, ante un problema actual. Remontar el problema de unas piernas que “no desean” caminar a los años más primigenios es un invento freudiano, un divertimento, que no explica por qué ese patrón conductual no se ha manifestado antes en la biografía personal, ni por qué llega a desaparecer sin haber regurgitado nada de ese “teórico” pasado personal con la madre.
Ocurre otro tanto con el Calambre del escribiente: a cierto expositor, grafólogo y psicólogo freudiano,  le oí hace poco en un Congreso que este calambre  se debe a la Ansiedad producida por otro Edipo. La mano se niega a seguir empuñando la pluma-pene para seguir profanando  con la tinta-semen el blanco virginal del papel-madre. Obviamente-deduje- si el paciente de tal calambre es mujer ocurrirá que su psique reniega de utilizar en sus manipulaciones la pluma-pene de su padre. Todo clarísimo y fuera de  duda. Tal hija “acalambrada” manipularía, al escribir,  sobre el cuerpo de su madre (papel) con el pene paterno, y si es hijo, no, porque para eso tiene su propio “instrumental” para “juguetear” con el papel en cuestión.
Y qué ocurre con los que no padecen ningún tipo de calambre ¿esos violadores del cuerpo inmaculado del papel?? ¿Por qué no existe el “calambre del carpintero”? ¿y qué hacen los pájaros carpinteros agujereando los troncos de los árboles? Y…y…y…los antiguos deshollinadores que a veces tenían que meterse de cuerpo entero dentro de las chimeneas para limpiarlas ¿?
Freud declaró sobre el descubrimiento del Edipo, comunicado a Fliess en una carta del 15 de octubre de 1897: He encontrado en mí, como en todos lados, sentimientos amorosos hacia mi madre y celos respecto de mi padre, sentimientos que, pienso, son comunes a todos los niños pequeños [ … ]. Si esto es así, se comprende, a pesar de todas las objeciones racionales que se oponen a la hipótesis de una fatalidad inexorable, el efecto sobrecogedor del Edipo rey [ … ] la leyenda griega capta una compulsión que todos reconocen porque todos la han experimentado”.
(el subrayado es mio)
Y ¡zas! Nos aplicó su jueguecito a toda la humanidad! Desde que Freud descubrió en si mismo lo que denominó el Complejo de Edipo (¿el Complejo de Freud?) (Ya sabemos que todas las mujeres tienen envidia del pene de Freud)  la humanidad no puede tener tranquila un orgasmo, sin que ese orgasmo signifique otra cosa. Ni un problema de cualquier otra índole en que no acabes enzarzado con tu señora madre.
Esto -la explicación de Freud- podría (¿podría?) ser justificable en 1897  EN 1897!
Pero a finales de los 90, en una reunión-charla en que se hallaban presentes un afamado psiquiatra y una psicoanalista, cuando expuse la relatividad cultural del Complejo de Edipo y los hallazgos de Malinowski, me vi enfrentado a una serie de aclaraciones mini-freudianas, que me sumieron en cierta desolación: nunca habría creído a esas alturas la existencia posible de tal cerrazón, incluso cultural.
ERRORES CONCRETOS
Dentro de su “sistema explicativo de causa única” transformó el amor cariñoso madre-hijo en atracción y deseo sexual. Y punto! La pugna paterno-filial de los sistemas socio-patriarcales la convirtió en lucha por la posesión de la madre. Reitero mi justificación relativa de estos errores freudianos por las limitaciones del medio entorno y de la época que vivió.  En el siglo XIX.- No en el siglo XXI.
Error importante es la transcendencia dada a los hechos sexuales de la infancia; pero error impresionante es volcar la terapia en esa función retrospectiva, en ese mirar hacia atrás, en un afán de diluir los efectos nocivos actuales rememorando su ¿origen? El problema de todo trastorno neurótico se plantea en el presente. La infancia pudo tener cierta importancia, quizá más porque las personas y situaciones de entonces se han mantenido en el tiempo (por ej la madre que fue hostil lo sigue siendo después, durante mucho tiempo, etc.). Pero por ejemplo, si yo pierdo mi reloj y eso me causa un problema no resuelvo nada poniéndome a analizar por qué y cuándo perdí mi reloj. Y menos aún ¿cuándo perdí por 1ª vez un reloj? Lo que necesito es otro reloj ahora.
Desviar la atención hacia atrás, camino de la infancia, en busca de frustraciones y secretos recónditos, puede poner al descubierto interesantes datos personales, pero para el neurótico se trata de un rodeo. Lo que necesita él es encontrarse a sí mismo ahora (Ira Progoff).
Ese es el motivo, o uno de ellos, de que las terapias psicoanalíticas se prolongasen enormemente en el tiempo: no se puede resolver ningún problema buscándolo donde no está. Por ejemplo, tardaría muchísimo en resolver una relación neurotizante que hubiese tenido con una insoportable suegra, si antes, mi psicoanalista se empeña en que mi psique regurgite problemas “sepultos” de mi infancia  con mi madre; o con mi abuela, o  ¡Vete tú a saber!
Volviendo a anteriores ejemplos. A las reales proyecciones psicosomáticas no les sirve la causa evidente: no padeces una claudicación intermitente porque tus piernas no quieren seguir caminando rodeadas de cierta gente, sino porque confundes tus piernas con penes. No padeces el calambre del escribiente porque lo más profundo de ti “repudia tus tareas gráficas actuales”, sino por algo más alambicado. Un lío moral enorme que arrastras ignoto desde la más remota niñez y confundes el papel con tu madre.
Cierto que el pasado, la experiencia, es lo que permite continuar la historia como un futuro.
Pero focalizando los problemas sólo en el pasado no hay superación, no hay aprendizaje.  Curarse es poder modificar la realidad y tener un proyecto. ¿Qué proyecto cabe  si mi problema deriva de que todavía arrastro conflictos de límites paterno-maternos infanto-juveniles? ¿Cómo lo soluciono? ¿Cómo resuelvo un problema si, para entenderlo, me inventan otro?
Conclusión = Todo en este mundo se puede hacer mejor. Ya es malo que se diga de algo que “no se pudo hacer peor”. No lo afirmo sobre Freud. Pero sí sobre algunos de los seguidores psicoanalistas ortodoxos de hoy día…Repitamos una famosa frase histórica (al revés)  Eso es peor que un error ¡Es un crimen!

COMPLEJO de EDIPOen grafología según los autores:

Nicole Boille

Espacio y movimiento valorizan el lado izquierdo

Margen izquierdo decreciente

Inclinación variable

Escaso movimiento

Firma y texto difieren

Formas redondas, infladas

ZM Grande, nutrida, aterciopelada

Presión Seca. Ligera

Xandró

Valorización 2º apellido en firmas

Rúbrica envolvente

Trazos retrasantes

Mayúsculas ligadas en amplio lazo

Alegret (me consta y lo he comprobado)

Óvalos abiertos a la izquierda

Agresiones en diagonal ascendente

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